No sustituyen un tratamiento
Un suplemento complementa la alimentación; no debe presentarse como un producto para curar una enfermedad. Si tienes un diagnóstico o tomas medicamentos, pide orientación profesional antes de incorporar una referencia nueva. No suspendas por tu cuenta un tratamiento prescrito.
Lee el envase, no solo el nombre
Revisa la denominación del producto, la lista completa de ingredientes, la información nutrimental, el fabricante o distribuidor y las instrucciones de consumo y conservación. Comprueba también los alérgenos, el lote y la caducidad.
Que el nombre se parezca al de otro producto no demuestra que comparta la fórmula. Una presentación de 20 cápsulas y otra de 60 pueden corresponder a referencias distintas, no simplemente a dos tamaños de la misma.
Ten cuidado con las promesas
Desconfía de anuncios que prometen resultados garantizados o que aseguran reemplazar la atención médica. Consulta con un profesional si una afirmación se refiere a tu enfermedad o a un tratamiento que ya estás siguiendo.
En este catálogo se describen productos concretos. La presencia en una farmacia o en una plataforma de venta no equivale, por sí sola, a una autorización sanitaria del producto o a una comprobación de eficacia.
Información verificable
¿Quieres conocer una referencia concreta? Consulta su ficha para revisar sus particularidades antes de pedir.
Explorar los productos